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J.M. Diez Resina

EL "RINCON  MUSICAL"
   Grabaciones singulares de Grandes Obras Musicales

T O S C A" - Giacomo Puccini

COMENTARIOS por JOSE MANUEL DIEZ RESINA                                                              jmdresina@gmail.com
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      A finales del siglo XIX, en noviembre de 1.887, se estrenaba en París con notable éxito un drama de Vicente Sardou, que algún tiempo después sería puesto en escena en Milán, cuyo contenido sedujo a más de un autor musical como Franchetti, Puccini y Verdi y a editores de la talla de la Casa Ricordi de Milán. Sardou, que se negaba sistemáticamente a autorizar una versión de su obra para la ópera, no podía sospechar que en el futuro se recordaría más por su versión operística que por la teatral, realizada después de muchos avatares por Giacomo Puccini. La obra en cuestión es:

TOSCA

Las corrientes literarias románticas en Europa de finales del siglo XIX, cuyo epicentro centrífugo era París, evolucionaron hacia el realismo con Flaubert, Zola y Merimée en Francia, movimiento que también se extendió a Italia, siendo Vega y Capuana los iniciadores en la literatura y en la ópera Leoncavallo y Mascagni con sus dos perlas “ I Pagliacci ” y “Cavallería Rusticana ”.

Puccini, que ya había escrito “ Manon Lescaut” y “ La Bohème ” en la línea romántica con gran éxito de crítica, también siente la necesidad de cambiar la temática de los contenidos. En el verano de 1.895 consigue negociar con Sardou y obtener de él su autorización provisional. Puccini encarga a sus libretistas G. Giacosa y L. Illica la adaptación para la ópera, que por otra parte no fue nada fácil, dada la extensión del drama original (cinco actos y 23 personajes). Sardou no hizo otra cosa que poner pegas al trabajo de los libretistas, que redujeron a 3 los actos y a 9 los personajes, hasta que Puccini, completamente ilusionado con el proyecto y con miedo a una nueva amenaza, le hizo participar activamente en la elaboración del libretto, que en poco tiempo quedó finalizado. La acción se sitúa en Roma en el mes de junio del año 1.800.

La primera representación tuvo lugar en el Teatro Costanzi de Roma el 14 de enero de 1.900.

A pesar de los trabajos de adaptación tan meticulosos, el drama operístico no posee la cadencia ligada del drama teatral, pero le supera en intensidad dramática y en teatralidad. Cada personaje sirve al propósito de una determinada situación dramática puntual y como estas situaciones se suceden sin pausa, aunque a veces sean forzadas, el clima de tensión nunca decae. Para comprender el drama interno de cada personaje y su relación con los demás es necesario acudir a los textos cantados y obtener conclusiones de cada línea y de cada expresión. Esto genera una gran dificultad para caracterizar a los personajes, que deben tener cualidades escénicas de mayor envergadura que para otras óperas y una cualidades vocales muy dúctiles y flexibles. Tosca es, ha sido y será para los cantantes la gloria o el fracaso. Grandes voces, como la de Fischer Dieskau, han fracasado por falta de cualidades interpretativas y cantantes actores reconocidos (Mario del Monaco) han fallado en las sutilezas vocales.

Si tan importante es la aportación de los actores cantantes, la música no lo es menos, constituyéndose en muchos momentos como la verdadera protagonista. Puccini ha dispuesto una formación orquestal numerosa para que en los momentos claves presten todo el poderío y la brillantez que el metal y la percusión proporcionan. La orquestación, como si de olas marinas se tratase, van sugiriendo o exponiendo la alternancia de cada situación, confrontando las gamas instrumentales para crear contrastes, que van desde los pasajes de auténtica música de cámara con la sección de cuerdas a los tremendos y abundantes “tuttis” previos (aparición de Scarpia al final del Acto 1º ) o que advierten de la llegada de un hecho importante (segundos anteriores a la descarga de los fusiles contra Cavaradossi). Aunque la obra tiene su “ leiv motiv ” concreto, el de "Scarpia", que se expone en los acordes iniciales (compases 1, 2 y 3) y que de un modo u otro, con algunas variantes se van reexponiendo, cada personaje tiene el suyo particular, de modo que a veces se adivina quien va a intervenir a continuación. Finalmente Puccini hace un alarde de precisión en las indicaciones del movimiento, de la expresión, de la sonoridad y del sentimiento, lo que a los directores les da un amplio margen para poner a la orquesta en un estado crítico de tensión y de fuerza o de obtener los sonidos más angelicales, transparentes y luminosos.

El personaje de “Tosca” exige una gama amplia de matices interpretativos, como el sentimiento amoroso, la coquetería, el desdén, la religiosidad, los celos, el odio, la venganza, la pasión, la desesperación y el galanteo de “ prima donna ” . Puccini aporta unas abundantes y expresivas anotaciones para la intérprete. La intérprete de “Tosca” no tiene descanso desde que sale a escena en cualquiera de los tres actos. La garra interpretativa debe reflejar todas las sensaciones del personaje en cada momento con coherencia y realismo sin caer en los tópicos comunes. La voz es la de una soprano de amplio cuerpo, lírico dramática, con un timbre a veces grave, acorde con la bravura y la ternura del personaje al mismo tiempo.

El “Barón Scarpia”, cantado en la cuerda de barítono, tiene tanta dificultad interpretativa como el de “Tosca. Un buen cantante no es suficiente; se necesita un actor y un actor consumado. La caracterización es la de un personaje que tiene conciencia de su superioridad como Jefe de Policía y como amante de la Reina : por ello, no necesita más recursos que su voz y su mirada para ser obedecido. Su aparición en escena viene subrayada por un acompañamiento orquestal de una gran fuerza y poder hasta que termina el primer acto. El personaje tiene que impactar por su arrogante actitud, sin gestos bruscos sino pausados, con firmeza, autoridad y elegancia con cierto galanteo palaciego en su trato con “Tosca” a quien la debe tratar con cortesía sin que se le note excesivamente la pasión lujuriosa que siente por ella, sobre todo en el segundo acto, cuando la heroína está a punto de ceder ante él por salvar a su amante de una muerte cierta. La gama de matices interpretativos que “Scarpia” debe poner en juego es variadísima, así como los timbres de voz según el momento.

El tercer personaje es el pintor Mario Cavaradossi, librepensador muy a la francesa, servido en la cuerda de tenor lírico dramático. No tiene demasiado interés escénico. Su papel es elegante, impulsivo y con mucho ardor en el pasaje “Vittoria! Vittoria!” cuando Napoleón ha puesto en fuga a Melas y el pintor lo celebra ante “Scarpia” agravando la situación personal por la que pasaba. No obstante, el público siempre espera de los tenores una buena interpretación de las arias “Recondita armonia” y “E lucevan le stelle...” (Adiós a la vida).

El resto de los personajes de algún relieve, como el policía Spoletta, el Sacristán y Angelotti, fugado de la justicia y amigo de Cavaradossi, son meros comparsas del drama sin ningún peso específico en sí mismos.

DISCOGRAFÍA RECOMENDADA.-

La ópera ROSCA tiene una de las mayores cifras de grabación del mercado discográfico. Productoras, directores y cantantes no han podido sustraerse a caer en la tentación de hacer su versión particular. En este artículo solo se van a comentar las versiones realmente importantes realizadas hasta ahora, teniendo en cuenta que a veces los gustos del oyente no van parejos a la calidad de una grabación en su conjunto sino que lo que buscan es escuchar a sus voces favoritas.

Maria Callas, Giuseppe di Stéfan y Tito Gobbi
Coros y Orquesta de la Scala de Milán
Director: Victor de Sabata

Grabada en agosto de 1.953 en el propio teatro alla Scala y reeditada en CD.

Nos encontramos ante la versión de referencia, que como dice el crítico Fernando Fraga “ esta versión está por encima del tiempo y de las modas” (Scherzo nº 185, pag. 65). Lo que de Sabata ha conseguido es una obra de arte por su extraordinaria labor de conjunto entre cantantes y orquesta y unas caracterizaciones de los personajes que se han olvidado de la propia identidad para sumergirse en el carácter de su personaje, dando a la partitura de Puccini el valor real que le corresponde.

María Callas, en su plenitud de actriz-cantante, recita el discurso pucciniano con asombrosa facilidad sin olvidar un solo matiz exigido por el autor a los que añade los suyos personales, sumergida hasta lo más profundo del alma de Floria Tosca. Resulta conmovedor oír este prodigio de voz al servicio de un personaje tan rico en sentimientos, tan coherente en su desarrollo y tan diverso en las situaciones por las que tiene que atravesar para lograr su objetivo.

Giuseppe di Stéfano con una voz fresca todavía, pero en los umbrales de su decadencia, da vida con una entrega encomiable a un personaje que de intelectual pasa a ser pasional. El tenor siciliano tenía siempre la habilidad de ganarse al público en escena por sus dotes de actor y al oyente de una grabación por la calidez de su canto al interpretar sus personajes. 

Finalmente, Tito Gobbi, en su papel de “Scarpia” hace una auténtica creación del personaje manejando con verdadera autoridad un calidoscopio de luces y sombras, que de alguna manera proyecta sobre el resto de los personajes una neblina envolvente que les tiene atrapados en los oscuros y lascivos planes del Jefe de Policía de Roma. Sin estar dotado de una poderosa voz como otros colegas como Leonard Warren o Georges London, los resultados son extraordinarios por su forma de utilizar los recursos de que disponía y hacerlo, además, con tal precisión y acierto que logró de la crítica el ser reconocido como el mejor “Scarpia” de la historia de esta ópera.

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Leontyne Price, Giuseppe di Stéfano, Giuseppe Taddei
Coros y Orquesta Filarmónica de Viena
Director: Herbert von Karajan

Grabada en 1.963

Cuidadísima versión del genial director salzburgués siempre atento a los climax de cada situación para darnos el mejor de los resultados en un derroche de fuerza, tensión violenta o de emoción lírica.

Leontyne Price sería una “Tosca” de un valor absoluto sin la referencia de María Callas. Su personaje adolece de cierta precipitación al final de la obra, motivo que no empaña la calidad de su interpretación, luciendo un instrumento canoro realmente bello.

Giuseppe di Stéfano, en franca decadencia, no aporta el nivel del pasado ni está a la altura de las cualidades de sus “partenaires”. La voz muy abierta ya y carente del color bellísimo de años atrás, tenía dificultad en los agudos muy opacos y sin control.

Giuseppe Taddei, barítono de bella voz, fue una alternativa de Gobbi en los teatros de ópera. Tal vez Taddei no había penetrado tanto en el personaje como Gobbi por no haberlo cantado con la frecuencia de su oponente. Por lo demás, la calidad de su “Scarpia” tiene un gran nivel.

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Raina Kabaivanska, Plácido Domingo, Sherril Milnes
Coro Ambrosiano – Orquesta Philarmonia
Director: Bruno Bartoletti

Grabada en los escenarios naturales del argumento en 1.976

Con una dirección más que correcta, Bartoletti no llega a la luminosidad sonora de von Karajan, ni al planteamiento global de de Sábata, aunque obtiene de la Philarmonia una suntuosidad extraordinaria.

Rania Kabaivanska era una cantante de buenos recursos escénicos con mucha expresividad, con una gama de matices muy variados, apasionada y muy en el papel de “prima donna” de “Tosca”.

Plácido Domingo, en la plenitud de su registro lírico dramático, aporta una facilidad en su discurso que a veces nos parece milagroso tanto en su musicalidad como en su bellísimo timbre.

Sherril Milnes nos ofrece un “Scarpia” de antología, muy cercano al de Gobbi, en su expresividad y su nobleza, sin ocultar su cinismo y su lascivia.

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